Una vida… tu vida y la mía
Una vida… tu vida y la mía, diseñadas con intención, es muy poderosa. Muy gratificante, emocionante e inspiradora. Una obra maestra.
Muchos llevamos años levantándonos de la cama de forma automática, sin pararnos a pensar en lo que nos depara el día. Y, con demasiada frecuencia, cuando por fin lo hacemos, lo hacemos con temor o con la sensación de una vida agobiada, una vida llena de cargas.
No tiene por qué ser así. Nuestras vidas, la tuya y la mía, pueden ser absolutamente diferentes.
Nos enseñan a ser cada vez más cuidadosos en todo lo que hacemos, y a medida que pasa el tiempo, muchos a nuestro alrededor, incluyendo familiares y amigos, nos dicen que no podemos hacer esto o aquello. Nos quedamos cortos en el desarrollo de una vida que se ajuste a nuestra verdad, nuestros valores fundamentales e intenciones.
Con frecuencia, debemos invertir tiempo en algo muy difícil para descubrir quiénes somos realmente. Parece un camino de retroceso para comprender mejor nuestra verdadera esencia: nuestro ser auténtico, no las condiciones, ideas o pensamientos que muchos a nuestro alrededor nos han inculcado. Esto sucede con demasiada frecuencia, y entonces nos volvemos muy reservados y limitados por los mensajes ajenos. Nos convertimos en ellos, no en nosotros mismos.
La gran huida de este confinamiento se crea mediante diseño e intención.
El trabajo entra en escena. El trabajo personal. La introspección. La escucha silenciosa a solas para encontrar los límites de nuestra verdad, y luego, poco a poco, regresar a nuestra esencia. Este nuevo camino, desconocido para nosotros, se convierte en la forma de dar un paso atrás y comprender, plena o parcialmente, quiénes somos, qué queremos realmente. Por qué hacemos o queremos lo que hacemos. Con frecuencia, nuestros deseos no son posesiones propias, sino concebidos por quienes nos rodean. ¡Qué sorpresa!
Damos un paso atrás: observamos, escuchamos, sentimos y decidimos comprender nuestro verdadero ser. Nos preguntamos: ¿qué tan diferentes, tan inseguras, tan crudas son estas nuevas ideas y sentimientos?
Muchas veces, una de las tareas y desafíos más difíciles que enfrentamos es el silencio de estar con nosotros mismos. Vivir con quienes realmente somos. De repente, nos encontramos en conflicto con nosotros mismos. La duda ocupa un lugar preponderante en nuestra mente en ese momento. Este momento, en realidad, representa un gran dolor, pero también un verdadero punto de inflexión en el rumbo de nuestra vida.
El punto de inflexión del cambio se hace evidente. La claridad es poder.
Una dirección que tomaremos hacia nuestro nuevo futuro. Es momento de celebrar nuestro descubrimiento, impulsándolo con plena intención a través del poder de la pasión y la fuerza de voluntad.
Nuestro futuro, vivido intencionalmente la vida que deseamos conscientemente, es lo que se revela. Nos convertimos, entonces, en los escultores de nuestras vidas. La belleza de diseñar esta obra maestra se transforma en nuestra vida, concebida con intención desde nuestra esencia, nuestra verdad.
Hemos llegado a nuestro refugio seguro, el que reside en nuestro interior, nuestro verdadero ser, plenamente destinado para nosotros, por nosotros y en nosotros. Emergemos con una nueva y vibrante energía.
Pedro
Muchos llevamos años levantándonos de la cama de forma automática, sin pararnos a pensar en lo que nos depara el día. Y, con demasiada frecuencia, cuando por fin lo hacemos, lo hacemos con temor o con la sensación de una vida agobiada, una vida llena de cargas.
No tiene por qué ser así. Nuestras vidas, la tuya y la mía, pueden ser absolutamente diferentes.
Nos enseñan a ser cada vez más cuidadosos en todo lo que hacemos, y a medida que pasa el tiempo, muchos a nuestro alrededor, incluyendo familiares y amigos, nos dicen que no podemos hacer esto o aquello. Nos quedamos cortos en el desarrollo de una vida que se ajuste a nuestra verdad, nuestros valores fundamentales e intenciones.
Con frecuencia, debemos invertir tiempo en algo muy difícil para descubrir quiénes somos realmente. Parece un camino de retroceso para comprender mejor nuestra verdadera esencia: nuestro ser auténtico, no las condiciones, ideas o pensamientos que muchos a nuestro alrededor nos han inculcado. Esto sucede con demasiada frecuencia, y entonces nos volvemos muy reservados y limitados por los mensajes ajenos. Nos convertimos en ellos, no en nosotros mismos.
La gran huida de este confinamiento se crea mediante diseño e intención.
El trabajo entra en escena. El trabajo personal. La introspección. La escucha silenciosa a solas para encontrar los límites de nuestra verdad, y luego, poco a poco, regresar a nuestra esencia. Este nuevo camino, desconocido para nosotros, se convierte en la forma de dar un paso atrás y comprender, plena o parcialmente, quiénes somos, qué queremos realmente. Por qué hacemos o queremos lo que hacemos. Con frecuencia, nuestros deseos no son posesiones propias, sino concebidos por quienes nos rodean. ¡Qué sorpresa!
Damos un paso atrás: observamos, escuchamos, sentimos y decidimos comprender nuestro verdadero ser. Nos preguntamos: ¿qué tan diferentes, tan inseguras, tan crudas son estas nuevas ideas y sentimientos?
Muchas veces, una de las tareas y desafíos más difíciles que enfrentamos es el silencio de estar con nosotros mismos. Vivir con quienes realmente somos. De repente, nos encontramos en conflicto con nosotros mismos. La duda ocupa un lugar preponderante en nuestra mente en ese momento. Este momento, en realidad, representa un gran dolor, pero también un verdadero punto de inflexión en el rumbo de nuestra vida.
El punto de inflexión del cambio se hace evidente. La claridad es poder.
Una dirección que tomaremos hacia nuestro nuevo futuro. Es momento de celebrar nuestro descubrimiento, impulsándolo con plena intención a través del poder de la pasión y la fuerza de voluntad.
Nuestro futuro, vivido intencionalmente la vida que deseamos conscientemente, es lo que se revela. Nos convertimos, entonces, en los escultores de nuestras vidas. La belleza de diseñar esta obra maestra se transforma en nuestra vida, concebida con intención desde nuestra esencia, nuestra verdad.
Hemos llegado a nuestro refugio seguro, el que reside en nuestro interior, nuestro verdadero ser, plenamente destinado para nosotros, por nosotros y en nosotros. Emergemos con una nueva y vibrante energía.
Pedro